Durante estos años, el desarrollo de las competencias cognitivas, el bienestar emocional, la competencia social, la salud física y mental forman una sólida base para el éxito en la edad adulta.
El aprendizaje tiene lugar importante durante toda la vida, por lo que hacerlo a través del juego es fundamental durante todo el período de la primera infancia.
Los bebés, están en la etapa de autodescubrimiento y de reconocimiento, empiezan a ubicarse y conocerse a sí mismos. Las actividades más útiles para los bebés menores de dos años están relacionadas con los espacios, el movimiento y las personas.
Entre más enfocados estén los juegos en potenciar las habilidades de estas áreas, más elementos tendrán para poder desenvolverse en su entorno.
Conexiones neuronales
Desde la concepción hasta los dos años, con la estimulación adecuada, el cerebro de los niños forma conexiones neuronales a un ritmo de 1.000 hasta un millón por segundo, lo que potencia el establecimiento de lazos de unión y de un vínculo seguro, contribuyendo así a un desarrollo emocional positivo.
El juego sienta las bases para el desarrollo de conocimientos, competencias sociales y emocionales clave. A través de este, los bebés aprenden a forjar vínculos con sus padres, a compartir, negociar y resolver conflictos, contribuyendo a su capacidad de autoafirmación.
Además de enseñar aptitudes de liderazgo, aprender a relacionarse en grupo, afrontar retos sociales y superar sus miedos.
En Olimpus, creemos que el juego constituye una de las formas más importantes en las que los bebés obtienen conocimientos y competencias esenciales.
Por esta razón, las oportunidades de juego en el entorno acuático favorecen la exploración y el aprendizaje, lo que es fundamental en nuestro programa de enseñanza.

Habilidades a través del juego
Algunas de las habilidades que los bebés adquieren a través del juego son:
- Obtener habilidades de dirección y ubicación en el entorno: los bebés ya empiezan a descubrir el mundo, comprender su ubicación y orientarse hacia adelante, atrás, arriba y abajo, aún sin comprender estas palabras.
- Adquirir coordinación y equilibrio: la coordinación está centrada en la actividad de los dedos de las manos y la visión. Además de ayudar en el aprendizaje para caminar sin ayuda.
- Identificación como individuo: los bebés empiezan a familiarizarse consigo mismos, a entender la diferencia entre ellos y el entorno; que su cuerpo es independiente del cuerpo de los demás.
- Habilidades cognitivas: los bebés ya saben diferenciar las formas, los colores y los tamaños. Empiezan a generar relaciones entre las cosas por parecido, diferencia, buscan trabajar en la creatividad, la memoria y comprensión.
- Aprenden reglas sociales: los bebés empiezan a entender las relaciones con los demás. Pueden convivir con adultos, con otros niños y a compartir el espacio y las cosas.
- Autorreconocimiento: Para poder reconocerse a sí mismos, los bebés tienen que aprender a verse. Antes de los seis meses es difícil que se reconozcan en el espejo porque en él solo alcanzan a notar brillos y movimientos borrosos, pero para el año, ya distinguen bien las formas.
En Olimpus, contamos con clases de natación para bebés a partir de los tres meses. En donde aprenderán a desarrollar todas estas habilidades dentro del agua, divertirse, crear un vínculo único con mamá y/o papá. Además de que le ayudará a prevenir accidentes en el agua.
Conoce más sobre la enseñanza a través del juego en nuestra entrada «Enseñanza de la natación a través del juego»
¡Ven con tu bebé a descubrir la magia del agua en Olimpus!
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